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El Power Walking puede ser una estupenda alternativa

El Power Walking puede ser una estupenda alternativa, tanto para la gente que no puede o no quiere correr, como para los runners en sus días de descanso activo.

Caminar puede convertirse en tu entrenamiento, y es que no es tan simple como parece.

¿Qué es el Power Walking?

El Power Walking o Smart Walking se basa en caminar.

¿Y ya está? Obviamente no: en una buena sesión de Power Walking entran en juego muchos factores como el ritmo de caminata que llevemos, nuestra respiración y postura, los cambios de ritmo o intervalos de trabajo, etc.

El hecho es que todos caminamos en nuestro día a día, pero no todos sabemos caminar de forma correcta: la postura, la pisada o la activación del abdomen son conceptos importantes que debemos tener en cuenta a la hora de echar a andar.

¿Cómo es una sesión de Power Walking?

Por norma general, una sesión de entrenamiento de Power Walking suele durar entre 45 y 60 minutos durante los cuales no dejaremos de caminar. Al igual que en otros deportes como la carrera o el spinning, podemos diseñar distintos tipos de sesiones con velocidad progresiva y cambios de ritmo.

Conceptos a tener en cuenta en Power Walking: la postura corporal

La corrección postural es muy importante en todos los deportes, y mucho más en algunos como el running o el Power Walking. Los tres básicos a tener en cuenta serían: hombros atrás y abajo, cabeza arriba y pecho arriba. Como bonus, intenta mantener siempre EL  abdomen activado para proteger la zona lumbar.

Es importante que seamos conscientes de la postura que llevamos en todo momento: llevar siempre la vista al frente, a unos dos metros de nosotros, para evitar arquear la zona cervical, o alejar los hombros de las orejas son gestos que debemos corregir mientras caminamos, y que poco a poco acabaremos incorporando de forma correcta.

Los beneficios del Power Walking

¿Qué beneficios obtendremos de la práctica del Power Walking? En primer lugar, es una actividad que puede realizar todo el mundo, independientemente de su condición física y deportiva o edad. Además, es totalmente personal en función de cada individuo.

Al caminar es muy fácil mantenernos en nuestra zona de quema de grasa, que se encontraría entre el 65 y el 75% de nuestra frecuencia cardíaca máxima: cuando corremos, las pulsaciones se nos suelen ir bastante de las manos, trabajando más en la zona anaeróbica. Si además incluimos cambios de ritmo, como en la sesión que hemos preparado, realizaremos un entrenamiento completo que nos reportará beneficios para nuestro sistema respiratorio y cardiovascular.

Además, por supuesto, tonificaremos sobre todo la musculatura del tren inferior y nuestro core o zona central. Gemelos, glúteos y abdomen llevan la mayor parte del trabajo en este entrenamiento.